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¿Cuales son los tratamientos psicologicos para combatir la obesisad?

¿Cuales son los tratamientos psicologicos para combatir la obesisad?

originalmente publicado por semana.com

En ocasiones las personas no suelen sentirse del todo conformes con su entorno, pues cada pensamiento repercute en el diario vivir y por ello es importante reconocer que ir a terapia no es sinónimo de estar mal; al contrario, expertos lo llaman como una puerta que se abre para alguien con dificultades.

Para la psicología, existen pacientes de todo tipo y algunos son quienes por causas de una mala alimentación, la genética u otras características sufren de sobrepeso u obesidad. De acuerdo con información consignada en un artículo investigativo del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, “la obesidad es una enfermedad que presenta características heterogéneas, con una génesis multifactorial compleja y acompañada de comorbilidad -trastornos-”.

En ese sentido, al ver la obesidad como un tratamiento psicológico, esta se puede tratar desde los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), depresión u otras patologías, dice Mercedes Denia Lafuente, autora de Tratamiento cognitivo conductual de la obesidad.

Cada persona tiene características físicas y conductuales que la diferencian de los otros, el portal web Medix explica que al hablar de peso, obesidad y calidad de vida en relación con la psicología uno de los manejos que se le puede dar a esta condición es con la terapia cognitivo conductual. Consiste en proveer métodos que buscan vencer barreras provocadas por una mala alimentación y, por otro lado, incentiva al aumento de la actividad física.

De modo que llevar a cabo una intervención psicológica con una paciente que sufre de obesidad debe seguir unas bases como incentivar la motivación, concientizar sobre conductas no saludables y promover el cambio.

La Clínica Contemporánea complementa que el tratamiento cognitivo conductual es el más utilizado en la actualidad, además agrega que con la llegada de las nuevas tecnologías puede que los resultados sean más efectivos. Cuando hay un registro electrónico de la actividad física y la alimentación del paciente “aumentan la eficacia de la intervención respecto de los tradicionales registros en papel”, según un estudio de la Universidad de Cambridge.

En cuanto a ese tratamiento, la citada institución clínica menciona que no se debe aplicar sistemáticamente debido a que se adapta a cada caso en concreto.

Para implementar dicha terapia a las personas que sufren de sobrepeso u obesidad se debe tener en cuenta dos factores, según el artículo de estudio del Hospital Ramón y Cajal:

1. Motivación: es necesario empezar la terapia con ganas de cambiar, por lo que en las primeras entrevistas el foco debe estar dado en los logros físicos que se quieren alcanzar y tratar de incidir en la manera cómo las emociones y sentimientos repercuten en ello. Es necesario señalar que la psicoterapia no es aceptada por todos de la misma forma, por lo que uno de los principales objetivos puede ser “promover la voluntad de cambiar las áreas en las que se muestran más indecisión y ambivalencia”.

2. Psicoeducación: se centra en construir los deseos del paciente que quiere cambiar, por lo general muchos de ellos acuden luego de no obtener buenos resultados con una dieta. El mencionado estudio que se vincula a los TCA indica que puede llegar a suceder que la dieta esté “cargada de significados desproporcionados e inadecuados, encontrándose en último lugar la alimentación sana, adecuada y posible”.

En ese orden de ideas, la psicoeducación permite abordar temas como el conocimiento de la alimentación sana, los efectos del sobrepeso en el cuerpo y la salud, entre otros. Por otro lado, en cuanto a las emociones, se deben aclarar las responsabilidades que tanto el psicólogo como el paciente tiene en cada encuentro para que los pensamientos conductuales se equilibren.

En el tratamiento cognitivo conductual se pueden destacar intervenciones básicas, como:

Medix recalca que las características principales de dicho tratamiento son auto monitoreo, control de estímulo, flexibilidad en el programa de alimentación, reestructuración cognoscitiva, recompensas, cambios de actitud de comer y prevención de recaídas, este último es el que promueve el mantenimiento del peso perdido durante el proceso.

originalmente publicado en 29/3/2022

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Existe una explicacion para el dolor de alma

Existe una explicacion para el dolor de alma

originalmente publicado por semana.com

Hay dolencias que no pueden ser explicadas y es cuando estas tienen vínculo con el alma. Para expertos en comportamiento actitudinal, no todos los dolores son físicos. Al contrario, el cuerpo puede reflejar otras sensaciones.

De acuerdo con el portal Cuerpo & Mente, los dolores del alma son aquellos que se producen cuando determinado sujeto se aferra a las experiencias, las ve como un todo y se encierra en su propio universo.

A partir de ello, se generan sentimientos que no son fáciles de comunicar, así que cuando se trata de lo doloroso no hay una conciencia que permita trabajar en las sensaciones, sentimientos y emociones de cada quien.

Por su parte, expertos en psicología consignan en el blog Área Humana que es necesario desligar el dolor de lo tangible o físico y verlo a raíz de los comportamientos.

Cabe señalar que la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (Iasap) califica el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable que se asocia a una lesión real o potencial de los tejidos”.

Sin embargo, desde un aspecto psicológico las definiciones pueden cambiar. En ese sentido, transmitir lo que se experimenta es un tema complejo que Cuerpo & Mente lo relaciona con la conciencia. “Nuestro nivel de conciencia está precisamente entregado al momento en que subjetivamente nos identificamos con algo o alguien, o, por el contrario, a nuestra condición humana de evasión o rechazo de acuerdo con nuestra capacidad de apertura y compasión”, consigna la coach ontológica profesional Sandra Giraldo.

De acuerdo con la especialista en programación neurolingüística, hay sentimientos que tienen relación y se basan con los dolores del alma, como:

1. El odio o el resentimiento: la experta dice que al sentir algo poco positivo por cierta situación o persona se produce el resentimiento. En consecuencia, al no dejarlo a un lado, empieza a crearse la sensación de incomodidad, la cual, con el paso del tiempo, se hace difícil de controlar.

En ese sentido, Giraldo recuerda que por cada sentimiento negativo se necesitan cinco soluciones positivas para dar una respuesta óptima y saludable.

2. Resistencia: es desgastante ver cómo cada persona se resiste a sí misma. El portal La Mente es Maravillosa cataloga la resistencia como el sentimiento más profundo, que puede estar directamente vinculado con el alma. Por otro lado, a partir de ello se alimenta el rechazo por algo o alguien, así que los conocedores indican que esto es considerado como una herida emocional.

Investigaciones efectuadas por la escritora Lise Bourbeau detallan que cuando alguien experimenta sus primeras vivencias de rechazo, genera una personalidad que actúa como una máscara protectora “de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por un comportamiento huidizo”.

3. Envidia o celos: Cuerpo & Mente consigna que una de las sensaciones más comunes es desear lo que otras personas tienen. No obstante, esto no siempre es lo más próspero. Para Sandra Giraldo, compararse con los demás y valorarse menos es algo sumamente desgastante para las energías. En consecuencia, vinculado al dolor del alma, se expone que “esto comienza a generar amargura y negatividad creando un aislamiento social (…) sin importar todos los valores, cualidades y capacidades”.

4. Falta de amor propio: por último, este es el motivo principal de la aparición de todos los anteriores sentimientos, según la especialista. Por otra parte, el blog Somos Estupendas indica queel amor propio es la relación que cada persona tiene consigo mismo, pero para que sea sano hay que reconocer las imperfecciones. Para alimentarlo, no hay que compararse con el resto, no buscar validez de los demás y trabajar en la motivación y felicidad.

originalmente publicado en 12/10/2022

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¿Cómo saber si una persona es adicta al trabajo?

¿Cómo saber si una persona es adicta al trabajo?

originalmente publicado por semana.com

De acuerdo con los expertos en comportamiento actitudinal, una persona es adicta al trabajo cuando sacrifica su vida y pone todas sus responsabilidades de esta área por encima de otras prioridades personales.

El blog de Avance psicólogos dice que la adicción al trabajo es un fenómeno psicológico el cual está “ligado al desgaste laboral y al empobrecimiento de las relaciones sociales y familiares, entre otros aspectos negativos”.

Por su parte, el portal de La Información consigna que el verdadero problema de esta complicación es que no se ve de una forma en la que predomina lo negativo, ya que trabajar en exceso puede llegar a ser un motivo de rendimiento por el que alguien es aclamado.

No obstante, a pesar de que puede que las organizaciones se vean beneficiadas, por años, el área de la psicología se ha centrado en estudiar esta condición. En consecuencia, hay especialistas que afirman que la adición a laborar provoca conflicto fuera y dentro de la empresa, así que para evitar caer en este fenómeno hay señales que indican si un sujeto sufre de este tipo de adicción, como:

1. Excusas para no descansar: Infojobs explica que una persona empieza a desarrollar esta condición si no descansa y no comparte con sus amigos y familiares. En efecto, cuando llega el momento de las vacaciones, que suelen ser de 15 días, en la mayoría de organizaciones, este tiempo se le hace extenso y eterno.

2. Conexión todo el día: existe un consejo popular el cual dictamina que, para vivir bien, es necesario aprender a dividir lo personal con lo laboral. En ese sentido, si una persona siempre está disponible, conectado a la internet, recibiendo llamadas y respondiendo chatspara complementar su trabajo, incluso cuando no debe hacerlo, es una señal de dependencia laboral.

3. Ego: para los conocedores del tema, el egocentrismo es un vínculo de adicción al trabajo. En este caso, las personas ponen primero sus compromisos laborales y dejan a un lado otros temas que también son importantes. Por lo general, estos sujetos buscan destacar ante los demás, sin importar las consecuencias que se podrían generar.

4. Nadie es mejor que yo: si bien es cierto que en la mayoría de empresas o gremios hay jerarquías, que se pueden dar por factores como el conocimiento y estudios, hay quienes consideran que deben hacerlo todo ellos mismos porque los demás no lo hacen bien.

De acuerdo con La Información,el problema de la “superioridad” es que genera complicaciones de salud porque, al no saber delegar tareas, la persona termina sobrecargando su trabajo y eso conlleva a una mala alimentación, al igual que al aumento de los niveles de ansiedad y estrés.

5. El primero en llegar y el último en irse: varios portales de psicología dicen que una persona puede desarrollar una adicción al trabajo cuando llega a la oficina mucho antes de lo estipulado y se va cuando ya no hay nadie. “Puede trabajar más de 12 horas al día y sentir que aún le falta tiempo”, según Infojobs.

6. Vida social: el ser humano es social por naturaleza; su capacidad de relación y razonamiento con los otros es algo que lo diferencia de los animales. En ese sentido, el ámbito social se convierte en un camino para la felicidad y la plenitud, según los expertos en comportamiento actitudinal.

Cuando un sujeto no tiene tiempo para su vida social, puede que esté experimentando un caso de adicción laboral. Para Avance psicólogos, son aquellos que evitan salir y compartir con sus amigos o pareja sentimental, puesto que prefieren estar en la oficina o en casa, además, al aislarse socialmente, se crean cuadros de ansiedad.

7. Complejo del Rey Midas: básicamente son las personas que tienen un pilar marcado y es el de ”si no fuera por mí, esto no habría salido bien”.

originalmente publicado 4/6/2022

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¿Cuales son las pistas que te da el lenguaje no verbal sobre la infidelidad?

¿Cuales son las pistas  que te da el lenguaje no verbal sobre la infidelidad? 

originalmente publicado por  Rosa María Cifuentes semana.com

El lenguaje corporal es importante porque 85 por ciento de la comunicación en el individuo es no verbal. Eso quiere decir que la gente habla con el cuerpo, con las manos, con las expresiones del rostro, la mirada, con la forma de caminar, de tal forma que todo comunica, incluso más que el mismo hablar.  Esto lo dice la experta Rosa María Cifuentes, que acaba de publicar el libro Miénteme si puedes, un manual para conocer más acerca de esta disciplina no solo para evitar que otros hagan daño sino para sanar y ser mejores personas. 

“Este tipo de comunicación refleja el alma y la salud mental de las personas, su nivel de valores y su personalidad”, dice la experta. Según ella el cerebro no fue entrenado para mentir sino para decir siempre la verdad y por eso la gente siempre se delata. Por ejemplo, cuando alguien conoce a una nueva persona y no le cae bien hará alguna mueca imperceptible. “De alguna manera va a comunicar esa sensación incómoda”.

Todo cuenta en el lenguaje corporal y es sumamente útil en muchos campos, por ejemplo, en la política. Muchos pueden dar un discurso en el que le dan vueltas a una idea sin decir nada. “Eso indica que no es un buen candidato”, explica la experta,  “pero en Latinoamérica escogemos a nuestros líderes de manera visceral y no pensante”. La idea es que aprendas a detectar actitudes negativas para tomar mejores decisiones. 

Incluso ayuda mucho a las personas saber detectar cuándo alguien puede tener un problema de salud. Esto es especialmente relevante en la vejez pues con la pérdida de memoria debido a la edad, los hijos maltratan a sus padres y no se dan cuenta de que el problema es que están perdiendo esa capacidad”. Por eso el lenguaje corporal trabaja en nuestra contra cuando no lo estudiamos ni conocemos. La idea es no esconder nada, ser auténtico y tener inteligencia emocional para poder hablar con palabras y gestos de manera asertiva. 

Estos son algunos de los personajes y circunstancias que ella considera importante conocer por medio del lenguaje corporal. 

Los tímidos y nerviosos  o con fobia social

Hay dos tipos de autoestima a nivel clínico: una que está relacionada con la salud mental. Es la apatía, el agotamiento y la depresión. Ocurre cuando una persona camina con la cabeza y la columna hacia adelante porque no tiene motivación en la vida ni ganas de levantarse. Eso no significa que sea una mala persona, sino que pasa por un proceso de desbalance químico. La gente con baja autoestima o fobia social no gesticula ni mira directo a los ojos. Algunos los tachan de ineficientes pero lo que sucede es que tienen miedo a gesticular. Todo su lenguaje corporal denota miedo a socializar y miedo a la crítica.  

El psicópata

Por psicópata ella se refiere no a un asesino sino a un tipo de personalidad relacionada al maltrato. Por eso importante conocerlos, especialmente para aquellas personas que empiezan a salir con alguien que acaban de conocer. Este individuo siempre anda con los puños cerrados, la mirada esquiva y otros gestos delatores que demuestran agresividad todo el tiempo. “El psicópata nunca mira a los ojos y si lo hace mira sin parpadear, tiene problemas para mostrar afecto”. La experta explica que hay dos tipos de psicópatas: el laboral y el sentimental. Este último escoge a una víctima para subyugarla pero no para darle da amor. “Al principio puede que la trate muy bien para conquistarla, pero cuando ya la tiene en sus redes la maltrata. Un novio maltratador nunca se quiere tomar fotos con ellas, camina delante y la deja atrás y evade a los suegros”.

El desamor

En Latinoamérica la gente es dada a depender del afecto. Algunos insisten en que los quieran pero con solo una foto de Instagram es posible saber si hay o no amor en esa relación. Por ejemplo, la mujer está de pie y él aparece rígido. Al saludar no tiene una sonrisa amable y habla poco con su pareja. “Este lenguaje indica que no está conectado con ella. Si salen juntos  y no te muestra las manos y siempre está enfocada en la puerta también es una seña de que no te quiere”. Hay gestos que van a denotar que solo quieren a alguien para el momento sexual. 

La infidelidad

La persona adopta palabras nuevas casi siempre de su nuevo amor y cambia abruptamente el comportamiento: comienza a usar un léxico que antes no usaba, cambia de ropa, lleva interiores más sexy y usa nuevos aromas. Va a invertir en sí mismo porque está eufórico sexualmente. “El que no quiere ver una infidelidad es porque está muy apegado a su pareja pues el lenguaje corporal da miles de pistas”, dice. Por ejemplo: aumenta la crítica hacia la pareja y cuando va a decir mentiras, baja la cabeza y retira la mirada.

El mentiroso

Hay muchos tipos de mentirosos: el mitómano, el mentiroso ocasional y el manipulador.  Un mentiroso no se puede detectar en una sola oportunidad sino en varias. Aquí la clave es la observación. Lo primero es ver de pie al mentiroso pues usa accesorios como vasos y copas para cubrirse la cara. También emplea cojines para apoyarse y cubrirse. Hay micro gestos delatores como tocarse la frente o frotarse la cara o los ojos y contestar corto. 

Errores garrafales en el lenguaje corporal

Pretender ser quien no se es. Ese es el más importante. Se le conoce como disfraz emocional. “El mejor disfraz es el no disfraz, pero ser auténtico es lo más difícil para un ser humano”, dice la experta. Por eso hay que aprender a mostrarse con claridad y transparencia. La persona con buen lenguaje corporal no se preocupa mucho por cómo lo ven sino en lo que va a dar. El error es tener mucho ego y muchos prejuicios. El lenguaje corporal de la persona sana y con buena autoestima es quien es a donde va. “Tú nunca vas a vibrar con aquello que no eres”, dice.

Lenguaje corporal que debería generar siempre desconfianza

Cuando la gente no mira a los ojos. Contesta en monosílabas, memes o es excesivamente eufórica al punto que saluda con un ‘mi vida’ así nunca antes se hayan visto. Esas exageraciones son falacias y vienen de personas sin control de las emociones. “Hay gente que nunca contesta de manera amable, hay gente que siempre pone problemas, o dicen no a todo. Es ansiedad generalizada y se caracteriza por la eterna crítica y la eterna intolerancia”, explica Cifuentes.

Para tener éxito en la entrevista laboral

Si quien entrevista nunca libera los brazos está diciendo que no va a entrar y que no le interesa lo que está hablando.. No es problema del entrevistado, sino del entrevistador. Para tener éxito en estos casos lo mejor es ser natural y transparente. 

Qué dicen las fotos de Facebook

Facebook es el currículo moral y nos delata. Algunas personas nunca muestran su rostro en su perfil de Facebook sino que ponen dibujos o una foto con flequillo que le tapa los ojos. Eso significa que no se gusta y que tiene complejos con la apariencia. Es posible, además, que haya sufrido de matoneo en la infancia. Los que solo ponen fotos de su cuerpo o de sus músculos o posan frente a un carro de moda, lo hacen por narcisismo, histrionismo y competitividad.

Si una persona muestra en su foto más de su cuerpo, no solo senos si no piernas, es porque está vendiendo erotismo, quiere un ‘like’ y eso habla en el fondo de que tiene miedo al abandono. Estamos en la era del narcisismo pero el narcisismo no es amor. Lo que más juega en contra de alguien es vender el cuerpo en ropa deportiva y pocas prendas porque denota una inseguridad tremenda. Este narcisismo y este culto al cuerpo, hablan de cómo necesita ser aceptada y de su temor a la vejez. Tiene más miedo a que la dejen.

“Otro error es poner a dónde vas pues da la idea de una persona ociosa, sin responsabilidades, procrastinadora”, dice la experta. Tampoco es bueno hacer peleas públicas por Facebook porque da la idea de inestabilidad emocional.

Originalmente publicado en 13/9/2019

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¿Cuál es la diferencia que existe entre autoconcepto y autoestima, según psicólogos?

 El comportamiento de los seres humanos y la forma en la que se apropian de sí mismos es un tema de interés para la psicología.

Términos como el autoconcepto y la autoestima salen a relucir en la rama de estudio de la piscología, la cual aborda la mente y otras variables.

Usualmente, varias personas asisten a una terapia para hablar de la autoestima, tratar de mejorarla y apoderarse de su ser. Sin embargo, junto a ella está el autoconcepto que, aunque parecen palabras parecidas y tienen relación, también discrepan en su significado.

Teniendo en cuenta datos recopilados por el portal de economipedia“el autoconcepto es la imagen que tiene uno sobre sí mismo y la autoestima es la valoración subjetiva que hace una persona de sí misma”.

En ese sentido, los conocedores del tema dicen que se trata de dos conceptos que tienen un vínculo cercano, pero a su vez hay que conocer sus diferencias.

De acuerdo con expertos del centro profesional Isanep, Neuropsicología, Neuroterapia y Logopedia, el autoconcepto se limita a exponer una idea de sí mismo, pero el valor de esa idea y de cómo se siente de forma positiva o negativa lo da la autoestima.

De esta manera, existen varias alternativas, que desde la psicología se comparten, para comprender la diferencia que existe entre autoconcepto y autoestima, como:

  • El autoconcepto puede ser entendido como la imagen que cada persona tiene de su propio ser en la mente, mientras la autoestima es la valoración de cada una de esas imágenes o percepciones. Los neuro psicólogos indican que esto depende de los desniveles entre el autoconcepto real y el autoconcepto ideal.
  • Mientras el autoconcepto no se centra en dar juicios de valor, la autoestima se centra en mostrar “cómo nos juzgamos a nosotros mismos y a cada idea o característica, valorándose como cualidad o defecto”, según Isanep.
  • El autoconcepto es considerado como un término que da a conocer datos o información objetiva, pero la autoestima es una opinión dada desde la subjetividad de cada quien.
  • El autoconcepto es cognitivo -del propio conocimiento- y la autoestima es emocional -ligada a los sentimientos-.
  • El autoconcepto suele estar relacionado con ideas o puntos de vista que se efectúan desde el uso del lenguaje, con el uso de palabras, mientras la autoestima al ser emocional y subjetiva, no se comunica del todo a través de las palabras, más bien tiene como base el componente ideal e imaginativo del propio ser.
  • Es más complicado cambiar la autoestima que el autoconcepto, explican los psicólogos.

Por otro lado, el blog de Psicología y Mente consigna que a pesar de que existen diferencias entre estos dos términos, se debe tener claridad de que cada uno es un “constructo teórico de la psicología”. En ese orden de ideas, son conceptos que contribuyen a las personas a comprender cómo piensan y cómo actúan, pero “no describen elementos de la realidad claramente diferenciables”.

En adición, los especialistas, como el psicólogo Arturo Torres, de la Universitat de Barcelona, precisa que el autoconcepto y la autoestima ocurren de manera conjunta; “como prácticamente todos los procesos mentales y fenómenos subjetivos que experimentamos, son el resultado de un sistema en bucle de partes del cerebro que funcionan a una increíble velocidad y que están interactuando constantemente con nuestro entorno coordinándose entre sí”, aclara el experto, mientras hace énfasis de que en el ser humano no puede existir autoconcepto sin autoestima, y viceversa. 

Por otra parte, varios conocedores del tema dicen que existen hábitos para mejorar la autoestima, como:

originalmente publicado por el portal Semana :https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/cual-es-la-diferencia-que-existe-entre-autoconcepto-y-autoestima-segun-psicologos/202218/
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¿Para que sirven las terapias de pareja?

Las discusiones, el malestar en la convivencia, la rutina, la falta de sexo, o las infidelidades son los motivos más comunes por los que una pareja decide ir a terapia para salvar su relación o para, al menos, intentarlo. Hay quienes acuden cuando empiezan a ver indicios de que algo no está yendo como esperaban, pero en la mayoría de los casos se espera una media de entre cinco y seis años, cuando la relación está ya más que desgastada. La clave está en ir cuando ambos miembros lo sientan y tengan además los mismos objetivos, de nada vale si uno quiere recuperar la relación y el otro romperla.

“Es difícil detallar cuándo una pareja debería acudir a terapia, por eso lo importante es que sea cuando ambos lo sientan”, asegura a ELMUNDO Ares Anfruns Nomen, responsable del Área Clínica de Institut Gomá. Tiene que haber primero voluntad, ganas de querer solucionar las cosas, y segundo, motivación. “Es recomendable acudir a este tipo de procesos cuando las parejas tengan malestar o insatisfacción, quieran resolverlo y tengan ambos el mismo o los mismos objetivos”, señala la especialista.

Para José Bustamante, secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Sexología y autor del libro ¿En qué piensan los hombres?, el mejor momento para acudir a una terapia es cuando “empezamos a sentir que no nos entendemos, que trato de explicar algo y tengo la impresión de que el otro no sabe lo que quiero decirle”. La terapia es mucho más eficaz si se acude nada más observar el malestar en la relación que si se deja pasar y pasar el tiempo hasta que el desgaste pueda más que cualquier cosa. De hecho, mantiene el experto, “el porcentaje de éxito de una terapia de pareja está en torno al 70%. Sin embargo, es mucho más alto si la pareja acude antes, como mucho, dos años después de que aparezcan los primeros problemas”.

Pero la realidad es otra bien distinta según reflejan diferentes estudios, centrados en parejas que acuden a consulta. “Se suele esperar entre cinco y seis años en acudir a terapia, a pesar de haber observado indicios de que la relación no funciona tan bien como les gustaría”, explica Bustamante. En estos estudios no se contemplan a las parejas que nunca acudirán a terapia. Sea como fuere, comenta el experto, “la realidad es que, por desgracia, el perfil de parejas que acuden a consulta suelen ser el de una pareja que a pesar de saber que aún se quieren, llevan años acumulando frustración, enfados, decepciones, distanciamiento y frialdad”.

Por su parte, Eduardo Torres, director de la Unidad de Familia del centro psicológico Instituto Centta de Madrid, aconseja ir a terapia cuando haya un conflicto que, aun habiendo intentado arreglarlo, sigue representando un problema para alguno de los dos miembros de la pareja. Aunque lo ideal, dice, es venir cuando haya un ‘atasco’ en la relación.

Las claves del proceso
Una terapia de pareja no sólo vale para recuperar la relación, sino también para tener una ruptura lo menos conflictiva y dolorosa posible. De modo que el objetivo de todo es “que la pareja se comunique y resuelva lo que quiera resolver para sentirse mejor consigo mismo y con el otro”, mantiene Anfruns Nomen, sea para recuperar la relación si ambos así lo desean, o bien para romperla de la mejor de las formas.

Según señala Bustamante, la Association of Marriage and Family Therapists de EEUU indica que tres de cada cuatro parejas que acuden a terapia admiten una mejoría en su relación. A título personal, comenta este especialista, el 90% de las personas que acuden a terapia de pareja con personas expertas mejora su estado de ánimo, además dos tercios de estas también experimentan mejoras en su salud y en su desempeño laboral.

Lo primero que se hace en estas terapias es encontrar el verdadero problema. La mayoría de las parejas viene a consulta porque discuten mucho, pero “detrás del ruido, hay conflictos sin resolver”, indica Torres. Por tanto, lo primero que hay que poner sobre la mesa es el problema real por el cual la relación no funciona como antes.

Después, añade el experto, hay que trabajar el diálogo frente al monólogo. Es decir, es necesario empatizar con el otro, escucharle, saber qué le ocurre realmente e intentar entenderlo. Por eso, añade Bustamante, lo principal en terapia es enseñar a: saber escuchar, ponerse en los zapatos del otro, aprender a comunicar lo que sentimos o nos molesta sin herir a la otra persona, responsabilizarnos de nosotros mismos, huir de la dependencia emocional, aprender a discutir, atender y cuidar la relación de pareja, y a poner unas bases para volver a ilusionarse.

“En los problemas de pareja los dos son parte del problema y los dos son parte de la solución”, insiste Torres. Dependiendo de la pareja en cuestión y del motivo que le hayan traído hasta aquí, se utilizarán unos recursos u otros, pero todos tienen los mismos objetivos: que la pareja aprenda a resolver sus conflictos, a gestionarlos porque “una pareja feliz no es aquella que no los tiene, sino aquella que sabe adaptarse y enfrentarse a ellos”, mantiene los expertos. Al final de la terapia, explica Anfruns Nomen, las parejas deciden seguir juntos o no, pero esta decisión es consciente, hablada y compartida entre ambos.

La terapia es por tanto un recurso más, cada vez más utilizado en nuestros días porque ya no se ve con tanto estigma como hace algunos años, al que las parejas pueden recurrir si así lo desean ambos. Bien para recuperar lo que un día perdieron y crecer en la relación sin que sea demasiado tarde para recoger los restos del naufragio. O bien para aceptar y afrontar que la relación ha terminado sin que suponga ni mucho menos, una derrota, pues en ocasiones, la ruptura es la mejor de las soluciones. Tal como concluye Bustamante, “una terapia de pareja nos ayudará a conocernos individualmente y, sobre todo, nos enseñará a ser mejor pareja en esta, o en futuras relaciones”. 

originalmente publicado por BEATRIZ G. PORTALATÍN Madrid por ElMUNDO.es

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Las principales normas para una buena comunicación en la pareja

Seguir estas pautas de comunicación puede ayudar a que la vida en pareja sea más fácil y el vínculo amoroso no se debilite.

1. Hablar sobre el asunto en cuestión que se esté tratando

Procura no “mezclar” diversos temas, especialmente en discusiones. Esto puede hacer que no resolvamos el tema que del que queríamos hablar, y que se alargue la conversación sin llegar a “buen puerto”.

Tampoco es conveniente llegar al otro extremo y ser demasiado insistente en algo. Si ya está hablado y se ha resuelto el problema o, simplemente, se llega a la conclusión de que tenéis dos puntos de vista diferentes, no es necesario ni útil reiterarse y sacar el tema en muchas ocasiones.

2. Tener un lenguaje positivo y realista

A la hora de hablar sobre el comportamiento de la otra persona, vamos a tratar de evitar términos como: “nada”, “siempre”, “nunca”, “todo”… y frases del tipo: “siempre estás igual”, “lo haces todo mal”, etc. Además de ser bastante dolorosas, es muy probable que no muestren la realidad y que no estés siendo objetivo/a. En definitiva, no generalices.

3. Respetar

Por supuesto, no faltes al respeto (no insultes ni chilles, controla el lenguaje no verbal…). Piensa en lo que te dolería que tu pareja lo hiciera, es la base de la comunicación.

Este punto es indispensable y, si falla, es muy complicado que podamos cumplir el resto de aspectos o que la relación pueda trabajarse.

4. Tener una actitud positiva

Además del lenguaje positivo, sería importante la actitud positiva. Mostrarse pesimista y con actitud de derrota no es lo más adecuado para buscar soluciones si hay algún problema.

5. Destacar lo bueno

Trata de elogiar aquello que te gusta de tu pareja. Ssi solo nos decimos los aspectos negativos, no somos realistas y podemos fomentar la irritabilidad y la actitud defensiva del otro.

6. Practicar la escucha activa

Deja a la otra persona hablar y, sobre todo, escúchala y trata de empatizar y entenderle.

7. No dejarse nada en el tintero

No te quedes callado, si hablas demasiado poco y no te expresas, es difícil que puedan entenderte.

8. Apostar por la claridad

Trata de expresarte claramente. Evita los “digo esto pero quiero decir otra cosa”, o “digo que sí pero espero que mi pareja entienda que no”. Excepto que tu pareja sea adivino/a, va a ser complicado que entienda lo que quieres decir.

9. No dar por hecho lo que la otra persona piensa o quiere

No adivinamos el pensamiento, debemos creer lo que nuestra pareja nos dice. Por ejemplo: si nos dicen “querría acompañarte” , no deberíamos interpretar “ seguro que no quiere”.

10. Manter un orden en la conversación

Procura no interrumpir y respetar los turnos de palabra. Si interrumpes, no dejas que la persona se exprese, no la escuchas adecuadamente…

11. No caer en las etiquetas

No etiquetes. No es lo mismo decir “te has dejado los zapatos fuera” a “eres un desastre y siempre lo dejas todo en medio”. Aquí cometemos el error de generalizar (ver norma 2) y de etiquetar como a un desastre a una persona que quizá solo sea despistada con los zapatos.

12. Expresar las motivaciones

Para pedir cambios de conducta, sé concreto/a y expresa cómo te sientes y qué quieres conseguir. Por ejemplo: “Cuando te dejas los zapatos fuera, me pongo nervioso/a y me gustaría que te acordaras de guardarlos en el zapatero”. Pongamos otro ejemplo: “Querría que me avisaras si vas a llegar más tarde de las doce, cuando no lo haces me preocupo, ¿te parece bien?”.

13. Evitar los reproches

Si recibimos una crítica o nos piden un cambio de conducta, es importante no caer en el “y tú más” , “yo he hecho esto pero tú también hiciste aquello”… es una actitud defensiva, no nos permite ver por qué nuestra conducta es molesta.

Debemos valorar si podemos y queremos cambiarla, explicar por qué lo hacemos etc. Pero la finalidad no debe ser “luchar” contra el otro y ver quién comete más errores, esa podría ser una conversación eterna y destructiva.

A modo de conclusión

Sabemos que lo complicado es llevarlo a la práctica, pero esperamos que estos consejos te hayan sido útiles. Intenta practicarlos en tu día a día y no dudes en acudir a terapia de pareja si crees que tu relación puede mejorar en cuanto a comunicación o en cualquier otra área. Tu terapeuta te guiará en el proceso y será mucho más sencillo que intentar mejorarlo sin esta ayuda.